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"Esa engañosa palabra mañana, mañana, mañana, nos va llevando por días al sepulcro, y la falaz lumbre del ayer ilumina al necio hasta que cae en la fosa..." William Shakespeare.

miércoles, 13 de julio de 2016

¿Qué más puedo decir?

Si es más con lágrimas que con palabras lo que logro expresarme, ¿qué más puedo decirte?. De todas las frases que me destinan a diario, hay una en especial que, aún siendo de alguna película, me parece muy acertada para mi situación: no se trata de aprender a ahogarse en mis lágrimas, de cansarse de mover los brazos en alguna dirección incierta: se trata de aprender a nadar entre ellas, saber apreciar qué soy y cómo soy. 
Llevo años diciéndome que voy a cambiar, que seré yo quién decida mi futuro, incierto, pero mi futuro. 
Llevo años convenciéndome de que mi historia, dolorosa, no volverá a hacerme doler. Pero debiera más bien convencerme de que esa historia es parte de mi, que por ella soy quién soy: la persona frágil que al enfrentarse a un espejo, sólo ve oscuridad. Sin ser esa oscuridad.
¿Y qué más puedo decir? Si ya me cansé de calmar el dolor ajeno, de ver cómo todo sale adelante y yo aquí sigo, sentada frente a una pantalla a la que confieso mi malestar, bebiendo mis lágrimas. 
Sólo una última reflexión y es, que ojalá nunca hubiera tenido que vivir y ver tanto...ojalá hubiera sido una vida como otra cualquiera, así seguro que hubiera podido ofrecer algo más a mi alrededor, algo más que mi autocompasión y malestar.

martes, 12 de abril de 2016

Romper cristales...

Por un segundo me gustaría simplemente dejar mi mente marchar y mi cuerpo alejar: simplemente ser yo sin saber quién soy. 
Ojalá todo fuera tan rápido como romper un espejo en el que tu silueta está deformada y ves como esos trozos que dejas en el suelo no pueden recomponerse y simplemente los dejas esparcidos: ya no te importan pues ya no te reflejan. O como romper un cristal que te impide ver más allá de lo que se te permite y sientes que puedes asomarte, observar por fin qué te rodea: ¿ser libre?

lunes, 7 de marzo de 2016

Infinitos que se repiten.

Te dieron la oportunidad de acceder al desbordamiento del infinito, pero sólo aceptaste cerrar los ojos y observar desde tu féretro al número finito de participantes que asistieron a tu sepelio, más uno que se unió perdido, más otro que sin más admiraba la descomposición de tu cuerpo, más otro...,siendo al final aparentemente infinitas las personas que se unían a despedirse de tu cadáver, pero siempre era el mismo, siempre eras tú: infinitas eran las posibilidades de tu ser, escogiste sólo ser.

jueves, 4 de febrero de 2016

Visualización de nada...

Presagié mi descomposición mientras veía a mi alrededor que todo se desmontaba, se destruía, se convertía en vacío.
Entendí quién era, yo, desnuda frente a un público inexistente: no era nadie. No era nada. ¿A quién aplauden entonces? A lo que les condena, a lo que les destroza. Sonríen con caras vacías, cuencas rellenas de gusanos que en algún momento fueron parte de algo que algún loco consideró que era hermoso y hoy, simplemente está podrido: nunca existió la belleza en ellos. Vivieron engañados, así como me engañé pensando que esto sería lo correcto mientras veía de mis venas salir aire: yo no era y no soy. Nadie es. 

domingo, 19 de julio de 2015

Gritar...

"¿Tuve alguna vez futuro?", me pregunto entre sonoras carcajadas. "No" y me paro a escuchar silenciada el murmullo de mi vacío mientras observo como se arrastra el fantasma de lo que siento, pero él aún no sabe que estoy aquí.
Y no puedo hablar. No puedo gritar. Sólo observar como me consume algo que no existe.
Como me consume el complejo de una existencia inexistente. Una rueda que gira y gira sobre la misma triste historia: una vida condenada a ser vivida.




domingo, 21 de junio de 2015

Por última vez...

No pediré disculpas por mi acto. Sé que es algo egoista, aunque tambien sé que libraré al mundo de semejante espanto.
¿Por qué disculparme?
No lo haría por mi. Lo haría por vosotros, para que no sucumbais al horror de saberos partícipes de mi sufrimiento. De mi vida carente de sentido. De mi dolor.
Pero aplacaré el silencio que me apaga con dolorosa marcha en la que ya nunca más volveré a incordiar. Nunca más volveré a sentir este sentimiento de culpa. No pediré disculpas constantemente. No me sentiré el ser más repugnante que haya sido creado jamás.
Ya no habrá más quejidos, ni dramas insustanciales. Ya no habrá nada más porque ya no seré.
Ya no seré quien participe de esta fatal ilusión que me hacen creer que es la vida. 
No veo ningún sentido.
No hay salida. 
Ya estoy perdida.

Reflexión...otra vez.

¿Qué necesidad encuentro en el vivir? Error fatal el de haber decidido continuar con esta absurda existencia, como error fatal fue el que me hubierais concebido...